sábado, 5 de agosto de 2017

Tarántulas

Desde ahora,
ahora y siempre,
llevo tu canción,
grabada
en el código genético,
en mi ácido fosfórico,
en estas palabras
de poeta pletórico.
La emoción,
los versos
que se llevan en el corazón,
que hacen,
que marcan
las vibraciones,
del oro de tu diapasón.

Tu veneno no es amargo,
tu sustancia es sencilla,
tu sonrisa es dulce.

Pero lo que más me gustan son tus ojos.
Y de tus labios el rojo.
Y ese sonrojo.
Que son de los versos el antojo,
Y en el cadalso,
van los hombres con arrojo,
arrostrando las penas,
enterrando la amargura,
sepultando la tristeza,
en lo más hondo de los despojos.

Si te pudiese llamar,
si te pudiese nombrar,
te diría dulzura.
Son estos versos
que compones,
estas rimas,
que,
que,
que me alejan,
de la locura,
y articulan los armatostes de mi Armadura.

jueves, 3 de agosto de 2017

Porque estás como ausente...

Y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Entre las manos,
entre los dedos,
la copa rota,
y en el corazón,
en lo más profundo,
tu sonrisa barroca.

Son tus labios,
pintados de rosa,
el milagro
que las palabras
construyen al rozar,
al aletear
al compás de tu boca.

Todo rima,
en esa cadencia
que el viento
dibuja
cuando te quitas la ropa.

Sí.
Cuando no hablas,
cuando callas,
porque estás como ausente,
se alza el aire,
revuelto,
coloreando el presente.

Tus ojos,
tu pestañeo,
y el blanco de tus dientes.

En el Levante,
Más allá de poniente,
allá,
allá,
donde resoplan las marsopas,
va el Capitán pirata cantando,
cantando alegre en la popa.